Dirección: David Ardid
Iluminación: Ester Gascón
Escenografía: Fátima Pons
Intérpretes: Ignacio Pons, Eduardo Lostal
Una propuesta donde física y circo se funden con el humor
Una máquina de Rube Goldberg, esa que desencadena asombrosos y divertidos efectos dominó, será montada sobre el escenario poco a poco durante el espectáculo. Esta es la trama. Veremos llegar a los ingenieros con los tubos que contienen los planos de la máquina. Cuando los veáis volar o moverse acompasados, pensad que el secreto está en la física.
Suben al escenario, ‘por orden de reparto’, el electromagnetismo, siteswaps y prechacs, armónicos, tensiones, ejes de giro y ondas, aceleración, trayectorias, tiro parabólico y el principio de acción reacción. ¿Cabe algo más en un sólo espectáculo inspirado en la física? Sí: la colaboración especial de la programación informática de microcontroladores.
Movimientos hipnóticos de los malabares con tubos imantados, pelotas, diábolos y mazas de luz programadas al milisegundo forman un espectáculo basado en las leyes de la física llevado a cabo por dos ingenieros malabaristas con casi veinte años de trayectoria escénica.
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